17/10/2008

Genes

Esta señora tan catalana tiene más de 80 años, conduce un tractor y sigue leyendo en francés, aunque ella dice que en un francés de andar por casa. Últimamente le ha dado por ir a clases de cerámica porque eso de vivir en la ciudad la ha domesticado bastante, pero lo suyo es el campo, el tractor y el Garroferal. Bueno, eso es ahora.

Antes, hace años, lo suyo era Barcelona. De allí salieron por culpa de la Guerra Civil y terminaron en Benicarló de donde, según me han contado, era su padre. Cada vez que ve a Rebeca le cuenta sus recuerdos de la Guerra en Benicarló que, según dice, son felices. Cuando había sirenas o bombas (no recuerdo bien) se tiraban als camps de bajoques.

Cuentan que de joven era realmente guapa y, aunque en esa casa casi nadie conserva fotos del pasado pasadísimo, me lo creo. Ahora conserva esa forma de hablar y de mirar que nunca se pierde aunque pases el día entre almendros y algarrobos.

Me recomienda que lea a Tolstoi y yo le recuerdo que a mí los rusos me cuestan más, que las obras completas de Dostoievski se las regaló a mi hermano. A mí me tocaron las de Shakespeare en papel biblia y en mi estantería siguen, aunque con papelitos para marcar todo lo que leí cuando me obsesionaban los clásicos.

Cuando hablamos de literatura sale de nuevo el tema de Nada y me cuenta cosas de la gente que conocía en Barcelona que aparece en el libro. También recuerda como en la época y en la novela no hacían más que “passejar Aribau amunt i Aribau avall”.

En su casa no siempre se habla de libros y menos a partir de ahora, que nuestros encuentros serán bastante más frecuentes. Hay tiempo para reírse de uno mismo. “Estás muy gilda”, me dice. Solo gente como esta señora emplea este tipo de expresiones tan encantadoras. Le cuento un par de cosas sobre mis últimas decisiones y sentencia que pienso como un hombre. También dice que no entiende qué necesidad tengo de irme a vivir sola con lo bien que se está en casa de mis padres. Ella sabrá...

Por cierto, es mi abuela. Y no es una de esas abuelas que a uno le encanta tener cuando es un niño, Mari mola más cuando eres adulto. Normal que las mujeres de mi familia no sean del todo convencionales.


___________________________
Ra: Gracias a ti! Celebrábamos el fin de pequeñas incertidumbres, pero lo bueno es encontrar siempre cosas que celebrar :)

6 comentarios:

  1. estaba nublado, o está, pero ahora que te he leído ya puedo decirlo:Bon dia, Lidón!

    ResponderSuprimir
  2. tu abuela parece la caña..aunque como bien dices..ya cuando ers un poco más mayor..de todas formas..genio y figura! y tiene mucha pinta de que hayas heredado muchos genes de ella!!

    muchos besos, Lidón y.. buen fin de semana!

    ResponderSuprimir
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderSuprimir
  4. Ay! Como molas, Cruz!

    Ahora ya puedes escribirme como dios manda y dejarme tus sabios consejos... Solo te faltaría tener tu propio blog cruzcastillense donde cuentes tus peripecias como detective. Y como regalo, toma este link:

    http://quedateadormir.blogspot.com/2006/09/expediente-x-vol-3-cruz-castillo.html

    ResponderSuprimir
  5. ¡qué suerte! mis abuelas son de las que mola tener cuando eres niña porque te hacen galletas y esas cosas... Y ahora por Navidad te ceban con cosas ricas y luego te dicen "cuidado, no vayas a engordar..." ¬¬

    ResponderSuprimir